Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2007.
Resumen
- 09/11/2007 22:57 - El Perfume
- 17/11/2007 12:28 - El joven Lennon
- 21/11/2007 23:33 - Una tarde con Cop
09/11/2007
El Perfume
¡Estamos de vuelta! Enderblogia vuelve con todo su potencial, tras semanas y semanas de ausencia. De hita, me alegro de que te guste el blog, gracias por tus comentarios. Y ahora, vamos con un libro que termine hace unos días y del que hay mucho de que hablar:El Perfume. No he visto la pelicula y no se si lo haré, porque ya se lo que pasa con las adaptaciones de libros al cine. A menudo son bazofias (lo mismo pasa con los comics) y cuando no, no tienen nada que ver con el libro, y la razón por la que ves la peli desaparece. Aunque bueno, como la curiosidad mató al gato, tal vez acabe viendo la pelicula esa, no lo se. El argumento del libro no me ha llamado tanto la atención como la ambientación y el mundo de los olores que se describe. En general es un buen libro y me ha gustado, aunque es un poco asquerosillo en algunas partes y gracioso en otras. Bueno, el motivo de esta entrada es la obsesión que el libro ha generado en mi: el olor de las cosas. Parece un asunto de locos y estupidos, pero no puedo controlarlo, y además me he dado cuenta de una cosa. Todo el mundo tiene un olfato considerable (los fumadores seguramente no) solo que es un sentido que pasa desapercibido y por eso a menudo la gente piensa que no saben oler bien. Me he sorprendido al preguntar a mucha gente sobre esto, comentando el tema, "yo es que no huelo nada" dice la mayoria, y yo también pensaba eso antes y ahora me doy cuenta de que no es así.
El libro es preciso en la mejor forma de oler, tres aspiraciones cortas y profundas y luego una mas larga. En efecto, al menos en mi caso, el olor es captado mucho mejor así. Y ahora paso grandes ratos mientras camino de un sitio a otro, y huelo los arboles, y la hierba, y diferentes olores que se ven por la calle. A comida delante de los restaurantes y a contaminación en los pasos de cebra. Y Morgan dice que cada día estoy mas loco y yo le digo que huele a patatas fritas.
17/11/2007
El joven Lennon

Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que se presta un libro y lo que ello supone. Es un gesto sencillo y simple, que no supone esfuerzo, y con ello consigues que otra persona pase grandes y grandes momentos leyendo, y es que ultimamente disfruto mucho con la lectura. Por eso le quiero dar las gracias a mi amiguillo Julen, que me ha dejado un libro muy interesante y que me ha gustado mucho ^O^ ¡Gracias Julen! Que cutres son estas introducciones que hago a cursiva, pero quedan tan profesionales....
EL joven Lennon es un libro escrito por un catalán al que no conozco, pero que seguro que es muy majo, porque vive en Barcelona y Barcelona es una ciudad genial. En el libro, se relatan los primeros pasos de John Lennon como músico, con datos objetivos y fechas precisas y concretas. Los dialogos son inventados, todos, y muchas situaciones también. Da igual, no me ha importado en absoluto, porque me he imaginado al joven John, y a Paul que también aparece por ahí y a George, todos tan jovenes e inocentes. Cuando me lo acabé, Julen me preguntó por el libro. "Triste". Ya se que no lo parece, pero lo es. Es triste, y mucho. Porque la vida de John es triste, dice Julen, y porque si la vida de John es triste, el libro también. La vida de John tuvo sus cosas malas y sus cosas buenas, ¿No? En fin, hubo de todo.
Lo mas impresionante: la maldición de de los cinco años. El abuelo de John ingresó en un orfanato a los cinco años de edad, el padre abandonó a John cuando este tenía cinco años, Sean Lennon perdió a su padre a los cinco años.
John Lennon vivía con su tía desde que su padre lo abandonó y su madre formó otra familia. Su madre le visitaba a veces, cuando podía, porque claro, eran otros tiempos y eso de tener un hijo bastardo, pues como que no estaba muy bien visto. Y él a menudo se sentía solo y decaido. Formó un grupillo con sus amigos, al que se unió Paul Mccartney tiempo despues. Por el grupo fueron pasando muchas personas, entre ellas George Harrison. Y el libro acaba mas o menos por ahí, cuando la madre de John muere atropellada delante de sus narices, y él se va a vivir solo. Pobre John.
21/11/2007
Una tarde con Cop

Ya casi han pasado siete meses. Siete meses desde que una tarde de primavera, esperé a Cop frente al FNAC del centro de Barcelona. Llegaba tarde. No recuerdo la hora exacta, pero recuerdo que Cop se retrasaba veinte minutos, más o menos.
Le había asegurado que mi apariencia no le supondría ninguna dificultad a la hora de identificarme, a pesar de que ya había visto fotos mías y yo algunas suyas. Él por su parte, llevaría un gorra verde. Perfecto, Cop y yo ibamos a conocernos hacia las seis de la tarde, frente al FNAC.
Y de pronto, una mano me golpeo cariñosamente el hombro desde atrás. Yo estaba embobado mirando unas postales, por eso me asusté un poco, pero cuando reaccioné, me giré entusiasmado.
-¡Cop!
-¡Ender!
Cop me volvió a golpear el hombro y como si nos conocieramos desde siempre, comenzamos a charlar. En seguida me sorprendió su acento, pues éste no era el típico catalán, sino que era algo más peculiar. En un primer momento, lo definí como una mezcla de catalán y andaluz y mas tarde, Cop confirmó mi conjetura al hablarme de su procedencia andaluza.
Entramos al FNAC y con precisión, Cop me condujo a la sección donde estaban sus películas favoritas. También vimos discos, libros y algún comic de pasada, y de camino a la salida, Cop me habló de cómo una vez fracasó al intentar piratear una Play 2 y convenció a los dueños de que la Play había venido mal de fábrica.
Después, tomamos una paralela a las ramblas y yo le conté que había estado tomando un café en el hard-rock cafe y él mencionó que jamás había entrado ahí. A los pocos minutos llegamos a la catedral, donde Cop me explicó que la Sagrada familia no era la catedral de Barcelona, sino que la verdadera catedral era la que teniamos delante, apretujada entre edificios y con la fachada frontal repleta de andamios. Luego pasamos por una tienda de artículos frikis (comics, mangas, animes, figuritas, revistas, etc, etc), un salón de máquinas recreativas y la fachada del museo de cera, donde vi a un C3PO en lo alto de un edificio. Cuando me quise dar cuenta, era la hora de irme, y Cop me acompañaba en dirección al autobús.
Miré el mar con nostalgia, y como si Cop me hubiera leido el pensamiento, dijo:
-Ven, vamos hasta el final de esa pasarela del puerto y volvemos.
Y los dos fuimos a la pasarela en cuestión, y mientras estábamos sobre el mar hablamos de Yul, y después Cop me señaló el Tibidabo y me explicó como dentro de poco, con la llegada del verano, comenzarían las proyecciones nocturnas de películas al aire libre sobre una pared del castillo, en lo alto del monte, y chicos de mi edad y de la suya, se amontonarían en torno a éstas mientras harían botellón. Yo me enamoré de la idea, y con los ojos brillantes de entusiasmo, miré por última vez Barcelona.
Finalmente, Cop me estrechó la mano y yo subí al autobús, satisfecho por haber aprovechado tan bien mi tarde en la ciudad y apenado por no saber cuando volvería a ver a mi amigo.
Y todo esto me ha venido hoy a la cabeza, mientras venía hacia casa. Y he recordado también las veces que he deseado haber nacido en Barcelona o en Madrid, en una ciudad repleta de gente y cosas que hacer. Tenía prisa y he acortado el viaje por la vuelta del castillo. Bueno, en realidad, siempre lo hago, a pesar de lo que dice mi madre, a la que le asusta la falta de luz en el parque y más a estas horas. A mí, sin embargo, cuanto menos, me entusiasma la ausencia de farolas y la oscuridad del sitio.
Y así, hoy me he enamorado de otra imagen, pues la luna brillaba intensamente en el cielo, y los árboles y la hierba de la vuelta del castillo reflejaban un brillo blanco e intenso y todo tenía un aspecto más esotérico, mas fantasmal y pacífico. Y tan solo a unos pocos metros, se veía el suave pero constante tráfico de Pamplona, cuyo sonido me ha recordado por un segundo, al ruido del mar en una mañana libre de vientos.
Cuán duro he sido con Pamplona estos días, quejándome de la ausencia de eventos frikis y demás, y sin embargo, cuán diferente sería yo de haber nacido en una ciudad multitudinaria. Y es que al final, son las ciudades las que hacen a las personas y amar a la ciudad natal, no es más que un claro síntoma de amar la vida. Por eso aconsejo a todo el mundo que aprecien los lugares donde han nacido o donde se han criado, de la misma manera que una tarde primaveral, aprecié la encandiladora belleza de Barcelona mientras la observaba desde el puerto.

