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Paperback Writer

Encuentro nocturno

Acabo de llegar a casa. Por el camino he pasado por un jardincillo, muy cercano a mi portal, donde había un gato jugando con un árbol. Estaba arañando la corteza, ponía sus patitas sobre el tronco y descendía. También daba saltitos y vueltas sobre si mismo. Me ha entrado la curiosidad, quería saber si era un gato callejero o domestico. Es que me encanta tener controlados a los gatos callejeros, saber por donde andan y que cosas hacen. Antes, cuando vivía el gato negro del que tanto he hablado, ponía atención cuando iba por zonas por las que sabía que él podía estar. Un par de tardes en las que no tenía ganas de nada, ni nada que hacer, me las pasé sentado en rincones estratégicos para verlo pasar como una bala, desde debajo de un coche a otro ¡Zas, zas! Ah, pero el gato de hoy no era callejero. Para comprobarlo me he inclinado un poco desde una distancia prudente, mostrándole mi mano, moviendo los dedos y llamándolo con un seseo "psipsipsi". El gato se ha acercado con mucha prisa y poco cuidado. Era un gato gris atigrado con el pelaje muy brillante y bastante bien alimentado. Ha empezado a olisquearme la mano y en seguida se ha tomado confianzas conmigo. He deducido que se habría escapado de su casa. Los gatos domésticos, en principio, solo son "amigos" de sus dueños, quienes les dan de comer y juegan con ellos. Pero claro, la cosa cambia si el gato se escapa de casa. Supongo que entonces reconoce a cualquier humano como su igual, su congénere y se toma confianzas (según la educación que halla recibido) porque espera que un humano le ayude, a comer, o a lo que sea. Me ha dado un poco de pena el gato y he empezado a acariciarle el lomo y el cuello. Me ha dejado acariciarle durante treinta segundos, luego ha decidido que ya era suficiente y me ha pegado un mordisquito de advertencia. Simplemente ha abierto la boca y ha hecho como si me mordiera la mano, pero en realidad no me ha mordido, apenas ha hecho presión. He pensado rápidamente que podía hacer por el gato y he decidido que poca cosa, lo mas probable es que acabara volviendo a su casa por donde se ha ido.
He continuado con mi camino y el gato me ha seguido tímidamente. Cada vez que yo miraba hacia atrás, se paraba en seco o se escondía, como si no me estuviera siguiendo. Una vez en el portal, he abierto la puerta y he esperado un poco, no fuera que quisiera entrar. Quien sabe, tal vez reconocía en el portal la vía que había tomado para escapar. Pero el gato se ha quedado sentado en la acera, mirándome, sin aparentes ganas de entrar. Si vuelvo a verlo, intentaré hacerlo entrar al portal de nuevo, así el conserje se verá obligado a hacerse cargo de él para que lo recuperen sus dueños, que seguramente son vecinos míos.

 

3 comentarios

Hettar -

Un curioso encuentro. Personalmente no me gustan los gatos, pero es probable que hubiera actuado de una forma similar. Y ademas, el hecho de que le hagas "bsbsbs" y venga a que le acaricies es realmente una novedad xD.

Ender -

Un pelín asustado tal vez si que estaba, pero supongo que lo segundo tiene mucha lógica.

Garci -

Si no estaba horrorosamente asustado una de dos o es un gato callejero o está acostumbrado a salir a la caller siendo domestico.