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Paperback Writer

Sobre el patriotismo

Cansado como estoy de salir por ahí en Sanfermín, hoy me siento frente al ordenador a escribir algo que, aunque tal vez diste de llevar razón, por lo menos será un trabajo minimamente intelectual.

Pues nada, que el otro día no me podía dormir y releí algunas líneas de Ortega en La rebelión de las masas, que es un libro que me gusta bastante. Sencillamente me gusta. Da explicaciones coherentes a muchas ideas que me resultan atractivas, y para mi es muy estimulante leerlo. Así que ahora quiero hablar un poco de un argumento bastante interesante que daba Ortega, mas o menos en contra del fanatismo nacionalista o del patriotismo desaforado. Espero explicarme con claridad y resumirlo de forma legible.

Ortega dice que a lo largo de la historia, entendiéndose esta como la existencia de nuestra especie, nos hemos organizado de dos formas. La primera forma en que el ser humano organizó su sociedad, es la que Ortega llama la forma arcaica. Era esta una forma natural, que venía dada en el nacimiento y su principal característica era esa, su naturalidad. Las personas que conformaban las sociedades arcaicas no realizaban fuertes esfuerzos por ellas, puesto que éstas simplemente estaban allí, y de ahí su naturalidad. Así como algunos animales formaban manadas, el hombre formaba clanes, tribus y demás.

La manera en que esta forma de organizarse evolucionó hasta nuestra sociedad actual, tal vez no fue brusca. No me atrevería a decir algo así, aunque es posible que viniera determinada por fuertes y repentinos cambios. Ortega pone un ejemplo muy claro hablando de estos repentinos cambios, y tal como yo lo entiendo, se trata del pavimento. Sí, del adoquinado, de las aceras y las calles. Porque estos elementos hicieron que las personas dejaran de andar pisando tierra y marcaron el primer entorno artificial.

Y así como la naturalidad era la característica principal de las primeras sociedades, la artificialidad es la principal característica de nuestra sociedad actual. Ortega llama a nuestras sociedades simplemente estados, aunque sospecho que con ello simplemente se refiere a que son unas sociedades en las que prevalece el trabajo conjunto de todos sus miembros. Y si asimilamos las dos esencias de estas dos formas de organizarse en sociedad, será fácil notar un cierto antagonismo. En el momento en que el estado está formado únicamente por lazos familiares, significa que se está asemejando a una sociedad tribal. Dado que el estado es algo que el ser humano construye con esfuerzo (aunque yo y otras personas no hayamos hecho nada por él) parece necesario que se de una mezcolanza de pueblos y familias, sin las cuales tal vez no habría nada que construir.

Ortega habla en su libro de la democracia como un buen sistema para organizar la sociedad. Porque es un sistema basado en la libertad, entendida ésta como un concepto limitado por el prójimo, o el conciudadano en este caso, cosa que a mi me parece correcto. Pero también porque es un sistema que condensa la ideas de todos. Ya hablé del perspectivismo en otra entrada, así que no me entretendré aquí. Simplemente diré que es un sistema que ofrece un buen motor para que nuestra forma de pensar se enriquezca con la forma de pensar de los demás. Y esta es otra buena razón para decir que en el estado se necesitan cuantas mas culturas mejor.

Ortega pone otro ejemplo a este respecto. Dice que Julio César fue un excelente político, aunque yo no estoy de acuerdo con esa afirmación, pero la usaré para explicar esto de la mezcolanza. Julio César introdujo a gente de ascendencia no romana en el senado de roma, y vio la necesidad de expandir el imperio romano hacia las galias porque simplemente quería que hubiera mas gente contenida en él. Frente al deseo de los senadores de tener un estado mas pequeñito y manejable y mas repleto de lazos familiares, entre los cuales los conflictos son mucho menores. Como digo, yo no estoy de acuerdo con la idea de César como político, ya que usó la violencia para todos sus fines y eso en mi opinión es contradictorio y a grandes rasgos, un fracaso.

Y mirando a nuestra democracia actual, y según todo este argumento, tenemos varios motivos para pensar que nuestra democracia no goza de buena salud. Por supuesto que no voy a decir que el nacionalismo es tribal, eso sería muy ridículo. El nacionalismo como defensa de cultura es genial. Pero la tendencia a abandonar el estado, a abandonar la democracia, a considerar conciudadanos a la gente mas parecida a uno mismo por lazos familiares o ascendencias afines es un paso atrás. Un abandono del esfuerzo que se ha hecho en el ser humano para que lleguemos a tener nuestra sociedad. Y supongo que parece evidente que una democracia que se atomiza cada vez mas, es una democracia que no funciona tan bien como podría.

Sobre las razones de porque ocurre esto también hay bastante que decir. Aunque ya no tengo todo esto tan claro. A nuestra democracia aún le queda muchísimo. Como apunte diré una de las razones que le oí a mi padre y con la que estoy de acuerdo. El ciudadano participa muy poco en la política. Mi padre dice que vivimos en una dictadura de cuatro años. Tiene bastante sentido. Supongo que también pecamos de un fallo cultural y de poca conciencia histórica.

En fin, me he dedicado a resumir una idea de Ortega. Me he expresado con mis propias palabras y tal como yo la entiendo. Podéis leer mis anteriores artículos sobre este pensador si os interesa, La verdad de Ortega y ¿Es Ortega falangista?

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1 comentario

Íñigo -

Yo no es que tenga mucha idea de política, pero ya que estoy haré mi pequeña aportación:

Tal y como yo lo veo, y especialmente en la gente más jóven, los ciudadanos tienden a la cegera ideológica. Ésto es: nos da miedo pensar y queremos que alguien piense por nosotros. Entonces elegimos un partido político que nos parezca acorde con nuestra ideología. Esto está bien, lo malo es cuando el apego al partido se convierte en fanatismo. Me explico: si se dan casos de corrupción en nuestro partido, si empieza a haber tendencias autoritarias... Cuando alguien se ha "fusionado" a un partido de forma irremediable, continúa siguiéndole con vehemencia.

El nacionalismo, como casi todas las cosas, está bien de forma moderada: defiende y protege una identidad cultural. Pero si nos dejamos llevar por las opiniones más radicales y seguimos apoyando una ideología sólo por el hecho de pertenecer a un grupo, estamos jodidos.

Pero bueno, todo ésto es sólo mi opinión ;P.

¡Un saludo y ánimo con el blog!
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