13/11/2009
La estación

Pues nada, que esta mañana me he dado un paseo hasta la estación de trenes.
En la estación se mueve,
el gentío que en las noches,
aparece por mis sueños
si me libro del insomnio
que me causa tu mirada.
Gente que conoce mundo,
que saben de lo que hablan
que cuentan cuando no cuentan,
que pasan sin decir nada.
Gente con la que yo sueño.
Aquí sentado en la estación,
van mis penas curiosas,
a husmear en los trenes,
librando mi corazón,
solo por unos instantes.
Aquí sentado en la estación,
con los trenes que se van,
sueño yo que no soy yo
y que mi corazón viajara,
tal vez a otra ciudad,
compartiendo su vagón
con la gente de mis sueños
y olvidándose de ti.
Mas quiere Dios que yo este aquí,
aquí sentado en la estación,
librándome del letargo,
que causaron las pastillas,
las que anoche en paquetitos
comprimidas de sustancia,
me trajeron hasta el sueño,
a la gente de mis sueños,
que yo sueño si me duermo.
Aquí sentado en el andén,
mis ojos consternados ya contemplan,
a esos pequeños detalles,
de la vida, ¡Los del viaje!,
y el viajero que viene de Barcelona,
posa su mirada en mi,
y tal vez le enseñó su viaje
a contemplar a la gente,
a distinguir al viajero melancólico,
del asentado infeliz,
al que guarda una maleta
soñando con regresar,
del que no tiene lugar.
El que gusta de ingerir
pastillas para dormir,
que por no tener, no tiene el sueño,
de la gente de sus sueños,
la que viaja con el viento
y marcha por la estación.
12/11/2009
El tipo de otro mundo
El otro día hablé con un tipo que no era humano. Lo supe en cuanto se encaró hacia mí y comenzó a hablarme. Tenía los ojos muy oscuros y vestía de negro. Me llamó a atención que pese a su avanzada edad, llevaba el pelo largo y la típica barba de un mes. No parecía insano, quiero decir, que no era el típico raro con el que te cruzas en un bar. No, tenía todos los dientes y su piel no presentaba marcas ni cicatrices. Su pelo no estaba sucio, al contrario, me llamo la atención su pulcritud. Me miró fijamente a los ojos, me clavó su mirada y comenzó a hablar. Y esa voz que utilizó, esa voz no es la voz de una persona. Nadie habla así, os juró que nadie habla así. Lentamente, pero sin detenerse. Con una voz suave, suave como el terciopelo. Sin entonar golpes ni acentuar demasiado cada sílaba. Todos los fonemas que pronunció, existieron en su justa medida, de la forma mas correcta en la que uno puede recitar una oración. Y yo atendí, de forma inevitable, a lo que me estaba diciendo. Atendí a cada vocal, a cada movimiento de sus labios. Si en ese momento el mayor de los peligros se hubiera cernido sobre mí, yo habría sido incapaz de irme de allí. Y no porque aquel tipo me atrajera, sino porque simplemente no hubiera podido, mis músculos no habrían respondido ¿Magia, tal vez? ¿Cómo la de los libros? Es una locura.
Y cuando terminó, se quedo serio y sin hablar. Y a mi me costó unos segundos reaccionar, hasta darme cuenta de que había acabado. Creo, creo que ese tipo no era una persona. Es una locura, pero no pudo ser una persona. Yo creo que era un hada. Un ser mágico. Que gilipollez. Es una locura.
08/11/2009
Dani sale esta noche
Hola todos. Ayer Daniel Veiga salió de casa. Por la noche. Conmigo y con Mikel, de marcha. De juerga, vamos, pero cerveza no tomamos, solo calimochos, porque según un belga borracho que se llamaba Mario, somos unos mariquitas. Muy majos, pero unos mariquitas.
El Toki Leza es un bar del que no se si he hablado mucho por aquí. Es de mis bares preferidos, por la música mas que nada. Entiendo que decir algo así no resulte extraordinario para nadie que lo oiga. "Este bar es de mis preferidos, por la música". Vale, y el mío este otro. Hoy en día, para gusto musicales, colores. Pero a eso no voy, entendedme un poco, que ese bar me gusta mucho. Está en la calle Calderería, al inicio entrando desde la curva de la estafeta.
Pues eso, que ayer estuve en ese bar, donde escuchamos canciones de AC/DC, Dylan, Rod Stewart, Led Zeppelin, los Beatles, etc. Volvimos loco al camarero, porque pedimos la canción de "Any time at all" y el pobre no la encontraba. Tenía la discografía entera, pero el problema es que algunos albunes solo contenían las canciones correspondientes con el nombre de pista uno, pista dos, pista ene. Y como ninguno recordabamos en que albun estaba, ni mucho menos el numero de la pista, pues nada. En lugar de eso nos puso "Get Back" y yo recuerdo que le dije a Mikel, que si puediera ir al pasado, este sería mi orden de preferencia: Primero conocer a Sócrates, luego a Jesucristo y luego ir al concierto de la azotea. Ahora se me ocurre que también sería interesante para mí conocer a algún romántico, Espronceda o Becquer. A alguno del 98 y del 27, Machado y Salinas. Y Hernandez. Y tal vez Allan Poe, pero no se que tal me comunicaría con él y además el tío seguro que estaba grillado. Con Nietzsche ni me lo planteo, porque me daría miedo tenerlo delante. Temería por mi salud mental, mas que otra cosa. Y aquí volvemos con los filosofos, que si Ortega, que si Platón, que si Sartre.
Pues nada. Esta mañana, nada mas levantarme, he pensado: ¡A Hard Days Night, y estaba por la mitad! Y exacto, ahí está Any time at all. No suelo pedir música en los bares, pero como le dije al camarero, estábamos de celebración. No se que celebrábamos, pero algo celebrábamos. Por una parte, mi salud mental, que no se si ha venido para quedarse, o solo de visita. Por otra parte, la vida, o algo asi. O el estar vivos. Y la lluvia, que volviendo a casa me caló entero, pero que es realmente un fenómeno precioso.
02/11/2009
Se agotan los tocadiscos

Se están agotando los tocadiscos en una tienda de la calle Pozoblanco, del caso viejo. Siempre que paso por ahí soy un tópico viviente, porque me quedo embobado en el cristal del escaparate, ¡136 euros y no puedo permitírmelo! En otra época de mi vida me habría amargado por ser tan materialista, pero hoy me alegro de que algo tan simple y tan sencillo, de que algo sin misterios y sin complicaciones, me haga tanta ilusión. Creo que en navidad reuniré el dinero suficiente e iré a la tienda. El tendero me verá entrar como si fuera un cliente mas, pero no. Yo habré estado soñando con ese momento mucho tiempo. Sacaré el fajo de billetes del bolsillo interior de la chupa y diré, ¡Vengo a por el tocadiscos!
Tengo ganas de que sea navidad, porque me gustan mucho las luces que ponen en la parte vieja. Eso es algo sencillo que también me hace ilusión. ¡Y me gusta cuando llueve! El otro día me despertó el ruido de la lluvia en el cristal de la ventana de mi cuarto. Joder, a veces uno tiene que pararse unos segundos a valorar esas pequeñas cosas, las que en mi caso, hacen que yo esté mejor fuera que dentro del hospital.
Y otra cosa, ¡Esta canción siempre me ha encantando!
27/10/2009
Un día de sol
Hoy ha sido un día soleado. Cuando he salido de clase se lo he comentado a un compañero: ¿Has visto que no hay ni una sola nube en el cielo? Y él ha mirado hacia el cielo con una cara muy divertida, como si acabara de salir de una mazmorra tras años de cautiverio. Cuando hace mucho sol las cosas están nítidas, y esto es algo a lo que yo le doy mucha importancia. Porque yo soy miope, no se si lo he comentado nunca. Y la verdad es que nunca llego a ver las cosas con verdadera nitidez. Supongo que durante mi adolescencia mi miopía ha ido aumentando con el desarrollo corporal y siempre ha habido un desfase entre gafas/miopía real. No se si me explico. Creo que no. Bueno, la cuestión es que cuando hace mucho sol lo veo todo muy nítido. Los carteles lejanos, las tejas de los tejados, el césped, las hojas de los árboles, son cosas que advierto perfectamente y que distingo. Pero nunca de una forma tan nítida como en los días soleados. Cuando hace sol, el cielo está muy azul. Eso también me gusta. Creo que no he visto nunca nada tan azul.
Pero los días soleados tienen algo que me molesta mucho, y es toda esa luz rebotando por todas partes, charcos, coches, pasos de cebra. Toda esa luz va por ahí rebotando y se te mete dentro del alma. Se inmiscuye donde no le llaman. Te acosa y te hace entornar los ojos. Los días con mucho sol tengo la sensación de que todo el mundo me ve con nitidez, que advierten todos los rasgos de mi cara y que mi intimidad queda al descubierto. No me gusta esa sensación. Es molesto.
Siguiendo con el trepidante relato de mi vida, he salido de clase y he llegado a casa pensando en estas y otras gilipolleces, y allí estaba mi abuelo, que se quedaba a comer. En la comida, mi madre ha hecho algo que le gusta mucho hacer cuando mi abuelo se queda a comer, esto es, relatar miserias. Ha empezado a relatar todas las miserias de su vida y de las nuestras, nos ha revolcado a todos en mierda, por así decirlo. Finalmente, ha llegado a lo mal que está la economía, que debía ser lo mas "grave" de su patético discurso. La luz entraba de lleno por la ventana, y yo otra vez con la sensación de acoso lumínico. Y como decía, cuando mi madre ha empezado con lo de la economía, mi abuelo ha soltado una carcajada. Sí, ha empezado a reírse, durante seis o siete segundos. Os juro que el tiempo se ha parado. Y yo he vislumbrado los rasgos del rostro de mi abuelo. Lo he visto con muchísima nitidez, mientras él se reía despreocupadamente, con toda aquella luz del exterior impactándole de lleno.
He recordado entonces la conversación que tuve hace un par de semanas con un amigo al que hacía mucho tiempo que no veía. Ender, has perdido maneras. ¿Dónde esta todo el humor que derrochabas? Falta algo. No, hombre, no digas eso. Será que me has pillado en un día de bajón, le dije. Me miró con escepticismo y me dijo que me riera de la vida. En realidad, el tema de la risa es un tema bien estudiado por mi. Creo que la risa a veces simboliza a toda la... Eternidad. Casi a lo divino. Hay algunas risas a las que no se les puede poner pegas, algo así como la música. Cuando nos reímos desenfadadamente de algo, podemos estar seguros de que ese algo es estúpido y admirable al mismo tiempo. Sencillo y absurdo. Maravilloso.
En fin. Allí estaba mi abuelo, riéndose. Mi madre con la boca abierta, de la sorpresa supongo. Como he dicho antes, he recordado la conversación que os he relatado. Como un flas. Y allí estaba yo, admirando a mi abuelo, y he sentido como si... Como si una ola del mar llegara hasta a mí y me invitara a elevarme. Toda la luz que entraba por la ventana estaba empujándome a saltar. Y entonces me he reído. Mi risa no ha sido como la de mi abuelo, supongo que el tiene años de experiencia en esto de reírse. Mi risa ha sido más floja, menos potente, mas corta. Aun así, ha sido una gran carcajada. Y los dos hemos estado riéndonos unos segundos. No os penséis que ha sido mucho tiempo, pero sin duda alguna, han sido unos segundos muy especiales.
Después de comer, otra vez a clase. He salido de casa y he mirado al cielo como si llevara años en una mazmorra. Y ahí estaba el acoso lumínico, toda esa luz, acosándome. Rebotando por todos los sitios, en los coches, en los charcos, pasos de cebra... Se me ha metido por las orejas, por los ojos, por los agujeros de la nariz. Mi abuelo hoy se ha reído del discurso de miserias de mi madre. No ha sido una experiencia de las que te cambian la vida. Incluso se ha alejado un poco de la realidad. La luz del día ha seguido siendo molesta, pero ahora al menos se que se puede conseguir. Que es posible reírse como hoy mi abuelo se ha reído. Que la luz puede mostrar mi cara con nitidez sin que tenga importancia. Pero hoy por hoy, así están las cosas. Disfrutaré del azul del cielo, que no es para menos.
13/10/2009
Hey Jude
Hey jude es una canción de los Beatles de esas a las que no presto mucha atención, por la sencilla razón de que la escuché muchísimas veces cuando tenía unos 10 años, durante la época en que descubrí al grupo. En realidad me ocurre lo mismo con casi todas las canciones que están en el albun recopilatorio "Beatles 1", seguramente el disco que mas veces habré escuchado en toda mi vida. En el que por cierto, se realizó una remasterización buenísima y mas que suficiente. No hacían falta mas remasterizaciones, gracias de todas formas, Apple.
El otro día me puse a escuchar esta canción y por primera vez desde un par de años, me animó. Me animó muchísimo. Me imaginé que yo era el tal Jude, y que los Beatles me animaban. Mucha gente ha interpretado esta canción como "los beatles ayudando a Jude a hacer una version de un tema x". Yo no tomo esa interpretación, para mi es simplemente una cancion que da animos. Una canción de animo. ¡Ánimo! Me dijeron los Beatles el otro día, cuando escuche su canción.
Por cierto, creo que en este video se comprende el triunfo sexual de Ringo Starr.
12/10/2009
Las manos heladas

Esta entrada está dedicada a mi amigo Morgan.
Un día en el hospital, puse las manos bajo el chorro de agua helada. Entré en el baño, puse el grifo a la mínima temperatura, y metí las manos debajo. Al principio no supe lo que estaba haciendo. Creo que actué por instinto. Luego me di cuenta de lo bien que me estaba sentando aquel frío tan intenso. Necesitaba tener alguna sensación. Así que estuve con las manos simplemente bajo el grifo. A los cinco minutos, me fui a dormir, con las manos heladas. ¡Qué importante es la sensación! Y lo dice alguien que ha estado casi privado de ella durante mas de un mes. Dicen que en la vida hay capacidades que nunca pueden arrebatarnos. Yo no se cuales deben ser todas esas capacidades, pero esta claro que una de ellas, es la capacidad de sentir. A veces, cuando la vida se para, cuando nada marcha, hay que detenerse, darse la vuelta, mirar al destino y buscar la sensación. Yo no soy hedonista, pero ésto es algo que valoro mucho. Es una de las cosas que aprendí a valorar en el hospital. Creo que por la capacidad de sentir, merece la pena estar vivo.
Y ahora, una de mis canciones preferidas de los Beatles. Disfrutadla.
08/10/2009
Parklife
Pues nada, que no tengo mucho que contar. Estoy agotado, el hospital pasa factura. Me canso con dar dos pasos, y no ayuda ir a la cama tarde. Por cierto, un sitio genial: The House of Beer. Un bar nuevo cerquita de mi casa. Puedes pedir una mesa con grifo de cerveza. Te sientas allí y le das caña. Sale al mismo precio. En realidad no deja de ser una estrategia comercial, porque una vez que estas sentado y con tu grifo, bebes mas de lo que beberías en la barra, teniendo que llamar al camarero y pagando cada vez.
Ah, si, que quería enseñaros un video muy chulo. Además es curioso, porque aparece el actor que interpretaba al protagonista de la gran película Quadrophenia. He aquí a los Blur, unos tios que parecen directamente sacados del sotano en el que jugaban a Dragones y Mazmorras.
Y antentos al nada original guiño al Abbey Road, de los Beatles. No deja de ser gracioso. También me gusta la bofetada final que se lleva el cantante. No se muy bien porque, pero uno se queda agusto viéndolo...
¡Y gracias a Pachen (Patxy en los comentarios) por regalarme aquel fantástico CD del grupo!
04/10/2009
A petición de Hettar
Digo, para eximirme de toda responsabilidad. Esto es a petición de Hettar. Es un pequeño relato que escribí durante mi estancia en el hospital. Fruto del aburrimiento, de las malas pulgas y del hastío por la comida que venía todos los días en repugnantes bandejitas de plástico. En fin, no es el estilo al que os tengo acostumbrados, aviso.
Llegué al hospital. No era mi día. No había tenido suerte, aunque yo no sabía nada todavía.
-Hola, soy Manuel Marambio. -dije en control.
-Su habitación es la 309, al fondo a la izquierda. Enseguida lo instalará mi compañera, ¿Está usted nervioso?
Era la primera vez que me lo preguntaban desde que había salido de casa. No, no estaba nervioso. La cirugía iba a ser sencilla, si acaso tenía yo un poco de miedo. ¿Tiene usted miedo? Deberían haberme preguntado ese día, pero claro que nadie se atreve a preguntar algo así. En parte porque no hace falta, porque se entiende que el que está nervioso por una operación, tiene un poco de miedo. Pero yo no estaba nervioso, había conseguido controlarme. El miedo era otra historia.
-¿Estás nervioso? -volvió a preguntarme mi compañero de cuarto, que era un joven muy extraño. Iba con el camisón del hospital, una barba adolescente de semanas, y los ojos entornados hacia el suelo. Llevaba una bata roja que le daba un aire muy aristocrático, muy elitista. Leía poesía. Era un joven muy extraño.
La enfermera entró y la noté yo preocupada. Me mostró el armario, el baño, me enseñó el funcionamiento de la cama eléctrica... Pero como digo, no era mi día. Lo supe porque me lo dijo la propia enfermera.
-Hoy no es su día.
Me puse nervioso. Habló rápido, bajito, con el tono de la irrelevancia. Pero no era una buena actriz. Supe que hablaba en serio al instante, y eso fue lo que hizo que me pusiera nervioso.
-Le digo que hoy no es su día, ha tenido usted muy mala suerte. Si hubiera venido mañana... Pero no, ha tenido usted que venir hoy.
-¿Cual es el problema? -pregunté consternado, desolado e intranquilo; sensaciones que crecían en intensidad con el progreso de aquel terrible discurso, de aquella macabra verborrea.
-El problema, señor Marambio, es la comida. Hoy hay mierda para cenar.
La enfermera se fue, dejándome allí, en pie, asimilando lo que acababa de decir. Se fue y dejó tras de sí la negra visión de la coprofagia. Mudo me senté en la cama, sin decir una palabra. La mente en blanco y sin energías.
-Has tenido mala suerte, -habló mi compañero, el joven extraño, sin levantar la vista de su libro de poesía- los jueves siempre hay mierda.
No lo oí. Mis sentidos desaparecieron. Me quedé como una estatua hasta que llegó la cena. Mi sensibilidad regresó entonces de golpe, con aquel olor. Lo noté por el olor, por el fétido aroma del desecho, por el instinto animal que me decía desde mi interior, ¡Corre, corre! ¡Aléjate de la mierda!
Cuando al fin destapé la bandeja, descubrí la mas terrible de las pesadillas, la cima del mal gusto, la reina de la arcada y del revuelto estomacal. Una hez enorme, seguramente de vaca o de caballo, me esperaba en el plato, lista para ser engullida con cuchillo y tenedor.
03/10/2009
Otro recuerdo
Hoy os escribo sobre otro recuerdo del pasado, tan antiguo como el de aquella vez.
Un avión despegó. Por primera vez en mi vida, un avión despegó. Lo recuerdo tras los cristales del aeropuerto, en una fría noche otoñal. Tenía lucecillas en distintos puntos del fuselaje, de distintos colores. Recuerdo los colores. Rojo, azul, amarillo. Una prima a la que prácticamente no veo desde entonces se fue. A Madrid creo, ese sitio tan lejano del que mas tarde sabría que allí Joaquin Sabina pasaba las noches encontrando jeringuillas y vomitonas en los lavabos. También recuerdo el ruido. Ese fuerte ruido de las turbinas. Y la gente. Todos con el olor del frío en las ropas, todos mirando tras el cristal al único avión que cabía en la pista de Noáin. Di adiós hijo, debieron pedirme mis padres. Eso no lo recuerdo, pero me lo imagino. Eso de allí es un avión, hijo.
Aquella mole de metal y luz fue cogiendo velocidad y dejó el suelo. Recuerdo el despegue. Lo recuerdo tan nítido... Me pareció que dejó el suelo con mucha sencillez, como si no pesara nada, como un trozo de papel. Y así, las luces se perdieron en la noche. Las recuerdo alejándose tras la cristalera. Cada vez mas lejos, sobrevolando Pamplona, hasta que tuvieron el tamaño de las estrellas. La gente dejó de prestar atención, pero recuerdo que yo me quede allí, mirando. Incluso unos segundos despues de que las luces dejaran de distinguirse, yo me quede mirando el punto celeste en el que habían desaparecido, consciente de que el avión estaba allí. Mi prima se ha perdido en la noche, debí pensar. Dentro de unas horas estará en ese sitio, Madrid.
30/09/2009
¿Dónde me quedé ayer?
Dicen que cuando Fray Luis de León volvio a la universidad de Salamanca después de su estancia en la carcel, se plantó aunte sus alumnos y dijo algo así como "¿Dónde me quedé ayer?". Bueno, pues pensemos donde me quedé ayer, porque ayer salí de mi casa y hoy por fin he vuelto.
Yo para ir por la vida
siempre voy un poco triste,
con un traje en la mochila
que a veces mi alma se viste.
Yo para ir por la vida
voy contemplando el paisaje
y por pura cortesía
va el fracaso en mi equipaje.
Solo llevo
un cuerpo roto
y el llanto contenido.
Solo llevo
una sonrisa
por si me cruzo contigo.
Yo para ir por la vida
llevo en el alma al diäblo
que me muestra tus pupilas
y me hace seguir andando.
Yo para ir por la vida
en el paso llevo a Dios
que como única ayuda
va entonando una canción.
Queridos lectores, sí, he estado en el hospital los pasados 36 días y medio. Mi salud actual es optima. Nos leeremos pronto.
22/08/2009
Sierra de Codés

La sierra de Codés corona el valle donde está Espronceda, el pequeño pueblecito en el que llevo cuatro días. Ahora mismo puedo verla desde la terraza de casa. La sierra de Codés me recuerda que en el mundo hay cosas inmensas que no dependen de las tonterías humanas. A veces no nos damos cuenta de que están ahí y renegamos de ellas, pero están, así como la sierra. Y por eso me recuerda a todos esos gestos, a todas esas buenas acciones, a esa esperanza de eternidad que muchos niegan con empeño. Porque la sierra de Codés está ahí, y va a seguir ahí mucho tiempo, muchísimo.
A veces lamento ponerme cursi y espiritualista, porque parece que no se de que estoy hablando, como si hablara por hablar. Pero la verdad es que cuando queremos a una persona, cuando notamos que es una sensación, un movimiento espiritual sincero, de la misma manera que cuando alguien siente lo mismo por nosotros... Eso, queridos amigos, eso no entiende de drogas, ni de alcohol, ni de dinero, ni de sexo. Eso es algo tan cierto y tan inmenso como la sierra de Codés. La sierra que corona el valle.
Algún día subiré hasta allí arriba. Me han dicho que no cuesta mucho. Iré con un bastón y la cantimplora llena. Me sentaré allí arriba, y de la misma manera que vi mi casa desde los montes, veré el valle. Tocaré una canción con la armónica y luego dejaré que codés cante para mi. Dicen que el viento allí es fuerte y limpio.
17/08/2009
Pensamiento inconsciente
Aquí estoy. Es tarde, muy tarde, y hace mucho calor. Creo que no tengo nada que contar. El miércoles partiré hacia el pequeño pueblecito de mi madre, donde mi abuelo se aloja durante el verano. Intentaré leer, dar paseos, tal vez conocer a alguien nuevo... Todas esas cosas que ya apenas puedo hacer en la ciudad, porque la mayoría de las veces no me resultan innovadoras. El retiro en el pueblo es algo que ya practiqué el año pasado, un poco antes de estas fechas. Me fue bien... En fin, que como no tengo nada que contar e irónicamente me apetece contar algo, voy a seleccionar una fracción de tiempo de mi día (una medianamente extraña) y os voy a relatar lo que en ella ha ocurrido.
A última hora de la tarde caminaba yo hacia el videoclub en el que estoy abonado, con el fin de devolver una película. Hacía mucho calor y en honor a la verdad, no me encontraba muy bien. Estaba pensando en una canción de Sabina, aquella de "Mas de cien mentiras". Hay un momento de la canción, que ahora no se si es el estribillo o no, en el cual el cantante menciona que hay "mas de cien motivos para no cortarse de un tajo las venas". Cuando mi mente ha llegado al momento del tajo en las venas, no he podido evitar imaginarme cortándome las venas. Vale, que nadie eche el grito al cielo, no guardo ningún deseo de hacer algo así, ni siento nigún afecto hacia la idea del suicidio, ni tengo tendencía suicida alguna. Pero es que no he podido evitar el recrear esa imagen en mi cabeza, solo durante un segundo ¡No se porque ha ocurrido! Además, el hecho de que el cantante use la palabra tajo, ha hecho que la escena de mi cabeza haya sido mas macabra todavía. Digamos que el pensamiento me ha jugado una mala pasada, seguro que a mas de uno le ha pasado algo así alguna vez. He visto una nabaja sucia y oxidada, desgarrando el envés de una muñeca. Que macabro.
En el fondo tiene cierta gracia. Allí estaba yo tan feliz de la vida, sin ningún problema en concreto, caminando por la calle pacíficamente, cuando de pronto he empezado a pensar en sangre y en suicidios. Y esto no habría significado nada de no ser porque estaba acaloradísimo y agobiado. La imagen, la espontánea imagen de mi mente, se me ha antojado empalagosa, asquerosa, turbia y muy desagradable. Cuando he llegado a mi destino, el aire acondicionado del lugar me ha despejado un poco. Hay que ver, no podía haber hecho el viaje pensando en un vaso de Cocacola con hielos, no.
11/08/2009
Gaseosas de papelillo

Hay en mi casa unas gaseosas de esas que vienen en forma de polvo, dentro de un sobrecito. Viertes el polvo en un vaso de agua y aquello empieza a echar espuma y gas. Entonces te lo tienes que beber de golpe, porque la efervescencia dura muy poco tiempo y si tardas no acabas teniendo mas que agua con sabor raro. Hoy he decidido que iba a tomarme una. He sacado la caja del armario de la cocina, y me he sentado con mi vaso de agua en la mesa. Al abrirla, he visto una inscripción en la solapa de la tapa. Decía lo siguiente:
"La esencia de la felicidad es que aceptes ser el que eres"
¿La verdad? Me ha sentado como una patada en la boca del estómago. ¿La felicidad? ¿Es que una caja de gaseosas tiene que hablarme de la felicidad? Incluso he llegado a enfadarme. Me ha recordado a esos refranes que a veces se aceptan como irrefutables. El que a buen arbol se arrima buena sombra le cobija. Y es verdad, no hay nada falso en el refrán. ¿Pero nadie se da cuenta del interés que el refrán defiende para con las relaciones personales? ¿Y acaso no se puede aprender nada de gente de aparentemente menos cultura?
En fin, que volviendo a la solapa de la caja de gaseosas; no es verdad. Estamos acostumbrados a que lo digan en la tele, a oir a intelectualoides diciendo "Tienes que aceptarte tal como eres" ¡Pues no señor!
No quiero ser simplista. Una persona bajita lo es y lo será para siempre, debe aceptarlo. Pero... ¿Una mala persona? ¿Una persona egoista? ¿Debe aceptar que lo es y cruzarse de brazos? Que las cosas no son blancas o negras, querida caja de gaseosas.
He cerrado la caja y he vuelto a guardarla. Es un asco que estas cosas me afecten tanto a veces.
07/08/2009
La luna

Vaya, que ultimamente me da por mirar la luna. Salgo a mi balcón y me quedo un rato embobado, pensando en mis cosas, con una cocacola o lo que sea. Esto es algo que uno no hace de no ser porque se lo pida el cuerpo. Vamos, que va a sonar algo extraño el pedirlo, pero estoy seguro de que aunque no os apetezca mirar la luna, puede ser muy gratificante. Yo os recomiendo lo siguiente: buscad un sitio tranquilo, donde podais estar comodos y en soledad, y sentaos simplemente a mirar la luna durante cinco minutos ¡Qué pacifico!
30/07/2009
La noche mágica

Sería mayo, tal vez primeros de junio. Mi padre y yo mirabamos la tele. Justo habíamos acabado de comer, que creo yo que ésta debe ser la mejor hora para ver televisión, porque uno esta medio dormido, quietecito y sin hablar. Toda la programación entra mejor en la mente, casi de tirón. Allí estabamos mi padre y yo, absortos mirando la pantalla, cuando apareció BB King. Esto es lo que ocurrió a continuación.
-BB King.
-Sí.
-Yo lo conocí.
-¿Cómo?
-Digo que yo lo conocí.
-¿Cómo que tú lo conociste?
-Hace mucho tiempo.
-Papá, ¿Quieres quedarte conmigo?
-No hijo, te digo la verdad. Ocurrió hace muchos años.
-¿Cuando esperabas contarmelo?
-No se, no se me había ocurrido contartelo antes.
-Mira, no se si te creo.
-Vino a Pamplona. Creo que dio un concierto o algo así. Yo me lo encontré de madrugada, no muy tarde. Preguntó por un buen garito donde tomar algo. Lo conducí hasta el Boulevard Jazz. Estuvimos toda la noche tomando cañas, le gusto mucho el sitio.
-Ya, ¿Y como se supone que era?
-Era un hombre muy amable y simpático. De Mississippi. Era un hombre de Mississippi, le gustaba decirlo. Decía "Carlos, yo soy un hombre de Mississippi, de Mississippi, Carlos". Lo repitió muchas veces, aunque apenas sabía castellano. Yo me entendía con él un poco en francés y un poco en inglés.
-Tu no sabes inglés.
-Pero me defendía. Me contó que no le gustaba mucho beber. Siempre tomaba un vaso de whiskey. Uno solo en toda la noche, y algo aguado además. Bebía despacio, casi a sorbitos, decía. Le gustó Pamplona, le gustó mucho.
-Menuda trola.
-¿No te lo crees? Pregúntaselo a tu madre, si quieres. Fue posiblemente la mejor noche de mi vida. La noche mágica, decíamos entre los amigos. Me dijo que volvería. "No te preocupes, que volveré". Nunca volvió.
Durante los días siguientes, mi padre estuvo soltando pedacitos de recuerdos de su noche mágica. Se quedaba callado un rato, en la mesa o frente al televisor y entonces soltaba: "¿Te dije que BB King cogió la guitarra en tal bar y se puso a tocar?", "¿Te conté la broma que le gastamos BB King y yo a tal camarero?". Creo que algún día le pediré que vuelva a contarme su disparatada historia.
24/07/2009
Gafas de Sol

Han llegado hasta mí unas bonitas gafas de sol. Alguien las perdió y ahora están en mi poder. Me imagino a su anterior dueño. Debió andar buscándolas con un poco de desesperación y sin nada de éxito. Me da un poco de lástima, inutil sensación. Nada puedo hacer ya por él. Las gafas están aquí y punto. Lo estuvieron esperando en el lugar donde él las perdió. Si no acudió fue posiblemente porque no cayó en la cuenta de que estaban allí, algo que si no ha hecho en dos semanas, posiblemente ya no lo haga. Tal vez estaba de viaje, y al llegar a casa decidió que no merecia la pena regresar a por las gafas. Por el motivo que sea, hay en la tierra un anónimo o anónima que ha perdido sus gafas de sol. Las miro y casi le veo detrás. Estas gafas antes eran mías, está diciendo. Las llevaba a muchos sitios, me gustaban mucho. Las compré en tal lugar, me las regaló fulanito de tal, mi padre, mi abuelo, mi novia. Yo iba a regalarlas también, a venderlas, a dejarmelas olvidadas en algún sitió para que Ender las encontrará, yo que se.
Tal vez un músico, las usaba para mis conciertos. Un ciego, las usaba para ocultar mis ojos estáticos. Un policía, con mis gafas imponía ante los malechores.
Creo que no siento la propiedad de estas gafas. Están en mi poder, pero no siento que sean mis gafas. Son las gafas de alguien, de alguien que las ha perdido. Yo simplemente las uso si hace sol. Y quien sabe si algún día me cruzaré en Pamplona con su dueño. Él pensará, yo antes tenía unas gafas como esas. Las perdí. Y ambos pasaremos de largo.
22/07/2009
¿Es Ortega falangista?

Este es uno de esos temas que desarrollo casi por compromiso. Y no es que me importe demasiado escribir por compromiso, otro gallo cantaría si realmente no quisiera escribir ésto. Pero a veces me ataca el temor de que las ideas se me van. Se pierden en el aire si no las plasmo en algún lugar. Dentro de unos años tal vez piense ¿Y yo que pensaba antes, antes de ahora? Bien, pues esto es lo que pensaba. Y que mejor sitio que esta bitácora o blog, para escribirlo. Tengo otro, otro portapapeles, o porta ideas, es un cuadernito amarillo escondido en mi mesilla de noche, pero ése es un cuaderno un poco muerto. Las cosas que escribo ahí se pudren un poco, porque jamás me atreveré a mostrarlas. Aquí es diferente, uno se siente mas fresco, mas vital.
Como decía, que hoy escribo un poco por compromiso. De primeras, por compromiso conmigo mismo. Pero es que hará unas semanas que me encontré con un par de desconocidos en un bar y hablando de esto y lo otro, dijeron que Ortega y Gasset era falangista. Dijeron además que la Revelión de las masas (Libro de Ortega) fue escrito como medio de apoyo social para Primo de Rivera hijo, es decir, lider del partido falangista hasta la guerra civil. Y yo, que no me considero una persona de ídolos y líderes espirituales, les escuché con antención y curiosidad. Poco mas dijeron, no se si por incapacidad o por un maquiabélico interés. Lo primero que contesté fue que aquello no tenía mucho sentido atendiendo a los hechos historicos ¿No se exilió Ortega tras la guerra? Pues sí, se exhilió, pero si su filiación se correspondía sólo con Primo de Rivera poco importaba ya, porque este había sido asesinado por el gobierno republicano. En cualquier caso, ¿Qué significado tiene el exilio temporal de Ortega? Si Ortega apoyaba realmente a la falange, ¿Por qué huyó de la misma? Y si Ortega solo apoyaba a la persona de Primo de Rivera, entonces, ¿Por qué estar en un partido distinto, de distinta vertiente política? Además, ¿Tiene sentido apoyar las ideas de un líder y huir de sus afiliados?
Ortega publicó su libro en 1930, seis años antes de la guerra civil. Lo hizo perteneciendo a un partido de centro que nunca formó coalición con la falange. Un dato curioso es que tras la guerra, el libro de Ortega fue presentado en otro paises europeos ¿Y si Ortega presentó su libro en Europa como pro-falangista? Como comentaré despues, el contenido del libro se aleja bastante de la idea fascista. Aún así, el propio autor podría haber llegado a presentar el libro de manera que se le diera una interpretación erronea para lograr a cambio su reentrada en el pais, cosa que de hecho ocurrió durante los años cuarenta. Sigue siendo una idea bastante forzada. No me imagino a este pensador vendiendo así sus ideas para conseguir su entrada en España.
Un prueba histórica bastante sólida que demuestra lo absurdo de la acusación es la actuación de Ortega a su regreso en España. Por lo que dicen las enciclopedias, no se dedicó ya a escribir sobre sus ideas, ni a tomar parte en política, sino a llevar una vida tranquila y a llamar poco la atención. Hasta aquí lo que he pensado que decían los hechos. Pero sin duda, lo que mas nos aleja de un Ortega y Gasset falangista es el contenido de su libro, la Revelión de las masas.
La Revelión de las masas es un libro que consta de dos partes. La primera parte no obedece a ninguna vertiente política. Ni siquiera avoga por un sistema politico en concreto, sino que es una mera descripción (con la excepción de algunos incisos). En esta primera parte, Ortega es un mero observador de la sociedad. Dice pues, que el hombre que predomina en Europa y mas concretamente en España atiende a la forma de lo que Ortega denomina "el hombre masa". Tras leer el libro de Ortega, puedo decir que la esencia del hombre masa es que no tiene conciencia o conocimiento. En definitiva, el hombre masa es un hombre comodón, despreocupado y mas que ignorante, necio. Ortega se centra en la descripción de este hombre masa, en las razones de su aparición, en las consecuencias de su existencia y en el comportamiento del mismo. No voy a decir nada mas de esta primera parte (¡Eso sí, os insto a leer el libro una vez mas!) si acaso mencionaré que para mí, la consecuencia actual mas importante y mas significativa de la existencia de la masa es el bipartidismo.
¿Se puede relacionar esta descripción con la falange? Sí, se puede, así como también puede hacerse con todo partido político de mínimas posibilidades de gobierno.
La segunda parte del libro es mas subjetiva. En ella, Ortega informa de como le gustaría que fuese la sociedad y de como llegar hasta ese ideal. Dice que la forma de pensar de la sociedad en conjunto debería tomar la forma del prespectivismo. Aceptando que necesitamos a los demás y que necesitamos a la sociedad misma, entonces deberíamos aceptar unos principios comunes. Esos principios comunes no quedan determinados del todo por Ortega, quedan como una mezcla de ley, moral y empatía. Depués, una vez asentadas esas ideas necesarias, Ortega opta por una heterogeneidad de ideas y opiniones, sin que ninguna quede aplastada por otra, estando todas bien repartidas y distribuidas. Esto es, la democracia en estado puro. ¿Como propone Ortega que se llegue a este tipo de sociedad? Dice que todo aquel que no sea hombre masa, llamemoslo hombre excelente, debe mandar por medio de la autoridad sobre el hombre masa. Esto dicho así no es otra cosa que el fascismo, si cambiamos autoridad por poder. Pero es que el fin de ese mandato debe ser que el hombre masa deje de ser masa, para convertirse también en hombre excelente y llegar a la forma ideal de sociedad descrita anteriormente.
Ortega y Gasset no es fascista. Es democrático. Él critíca nuestra democracia duramente, desea que se llegue a una democracia mejor, mas pura. Para ello propone un metodo, pero este método no incluye la ruptura de la democracia ya que se basa en la autoridad, es decir, el poder reconocido. La falange no hizo uso de autoridad sino de imposición.
Y ya para acabar; que pienso yo de todo esto. Bueno, me gusta la descripción social de Ortega, y me gusta su ideal de sociedad. Lo que no veo tan claro es aquello de que el hombre excelente debe mandar sobre el hombre masa. Ésto es algo que dice el pensador porque no tiene fe alguna en el hombre actual. Cree que lo único que puede hacer por si solo es ir a peor o mantenerse en su condición de necedad. Yo no lo creo así. Creo que la gente es capaz de superarse por si sola y de hecho es algo que ocurre a diario. Solo necesita apoyo y medios: libros, internet, profesores, etc. Estos medios no debían ser tan abundantes en la época de Ortega...
15/07/2009
Pobre de mí

Pobre de mí, decía la gente. Se han acabado las fiestas, canturreaban. Habrá que esperar un año ¡Un año! Un año para tener de nuevo el pretexto hacia una buena borrachera. Yo caminaba solo, algo cansado ya, y algo consternado también. Me quite el pañuelico como días antes me lo había puesto. Tropecé con una botella de vodka, o de whiskey, o de algún otro analgésico. Esquivé a un tipo que yacía dormido en el suelo y de nuevo, fui objeto de curiosidad entre la gente que allí bebía practicando el llamado botellón. Ése no bebe, estarían pensando. Vuelve a casa. Que soso. Que aburrido. Que gilipollas. Ya no había mucha gente por el parque.
Metí el pañuelo en el bolsillo. Mañana por la mañana nadie estaría muerto. Ni vivo, según el sentido con que usemos el vocablo. Mañana por la mañana, el hombre no se enfrentaría a la bestia en su hipotética batalla. ¡Sangre Pamplonica! ¡La esencia de Pamplona no correría por la estafeta hasta el año siguiente! Los mozos no practicarían su deporte, su práctica ancestral, aquello para lo que nacieron.
Como digo, metí el pañuelo en el bolsillo y pensé que tal vez ese no era mi rojo. Que tal vez mi sangre no era roja como el vino tinto riojano, o como el rojo de la esencia de Pamplona. Que tal vez mi rojo era el rojo con el que se mancharon las astas de un animal. Que tal vez mi sangre es roja, porque ése es el color que toma el cielo antes de que amanezca.
03/07/2009
Un recuerdo del pasado
Ayer recordé uno de esos recuerdos que se aislan en la mente, esos que existen desde siempre. Desde que tenemos memoria no, desde antes. En realidad no se hasta que punto ocurrirá en otras personas esto de tener recuerdos del pasado mas remoto, pero a mi me pasa. Recuerdos de cuando tenía dos años, tres años, cuatro. En realidad creo que mi memoria funciona desde los cuatro. Quiero decir, que desde los cuatro años, mis recuerdos aparecen con un sentido lineal. Los de antes, los pocos que tengo de antes, son como piedrecitas inamovibles. Están ahí, pero no se de cuando son. Recuerdo una acampada, recuerdo ir en el coche con mi madre, pero no recuerdo nada mas.
Ayer apareció una de estas vivencias remotas en mi mente. Recordé estar en el patio del recreo, en preescolar. Había una niña que me sonreía y yo la empujaba. No se porque la empujé, pero lo hice. La empujé con todas las fuerzas que mis infantes bracillos podían tener. La empujé con maldad, con ganas reales de tirarla al suelo. Recuerdo ese sentimiento, esa furia. La niña cayó al suelo, llorando. Creo que tenía tres años, tal vez cuatro. Esa fue la primera maldad que realicé. La primera vez que obré mal siendo consciente de ello (o al menos, la primera que recuerdo). Recuerdo que inmediatamente me sentí muy mal. Hacer daño a los demás es lo peor que puede hacerse una persona.
