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30/09/2009
¿Dónde me quedé ayer?
Dicen que cuando Fray Luis de León volvio a la universidad de Salamanca después de su estancia en la carcel, se plantó aunte sus alumnos y dijo algo así como "¿Dónde me quedé ayer?". Bueno, pues pensemos donde me quedé ayer, porque ayer salí de mi casa y hoy por fin he vuelto.
Yo para ir por la vida
siempre voy un poco triste,
con un traje en la mochila
que a veces mi alma se viste.
Yo para ir por la vida
voy contemplando el paisaje
y por pura cortesía
va el fracaso en mi equipaje.
Solo llevo
un cuerpo roto
y el llanto contenido.
Solo llevo
una sonrisa
por si me cruzo contigo.
Yo para ir por la vida
llevo en el alma al diäblo
que me muestra tus pupilas
y me hace seguir andando.
Yo para ir por la vida
en el paso llevo a Dios
que como única ayuda
va entonando una canción.
Queridos lectores, sí, he estado en el hospital los pasados 36 días y medio. Mi salud actual es optima. Nos leeremos pronto.
02/06/2009
Algo sublime
Queridos lectores, hoy he leido algo sublime que espero sepais valorar. Comic Nº 248 de leie.
21/05/2009
Elegía por la muerte de un gato callejero

Cuando publiqué el poema de las avionetas no estaba seguro de que realmente fuera a gustar. Me bastó la opinión sincera de Iñigo para hacerlo. Por lo visto, nadie me mostró un desagrado estricto por el poema y ello me da una pequeña burbujita de confianza para transmitiros el siguiente. En concreto, estos versos llevan ya un tiempo en mi cuaderno. Los publico ahora porque estos días no estoy teniendo mucho tiempo para pensar en que escribir. Espero que os gusten y os hagan sentir alguna que otra sensación nueva. Los que lleveis algún tiempo leyendo la bitácora, tal vez ya conozcais la historia de este animal que rondaba por mi barrio.
Había un gato negro
que vivía en mi portal
por caridad de vecinos,
a base de leche y pan
y carisma de felino.
Él siempre vivió sereno,
entre coches y ciudad,
no entendía de venenos
ni de bombas a explotar,
ni de luchas, ni de sangre,
sólo de correr en paz.
Rehuía a las personas,
pues no era humano, sino gato,
las calles eran su zona,
y su vida y su paisaje.
Siempre fue animal salvaje;
no doméstico encerrado,
ni político abogado.
Una mañana como tantas,
en un día de calor,
yacía el gato tirado
tranquilo en el empedrado.
En la acera, paraba la gente,
a contemplar su pelaje reluciente,
como si no fuera gato,
como si fuera otro ente
de esos que pueblan el cielo,
de esos que sirven de ejemplo,
de esos que viven su tiempo.
Adiós pequeña bestia,
a quien no veré ya mas.
Reúnete con el sol
que aquí queda tu recuerdo,
pues he sido tu testigo,
tu pupilo, buen amigo,
quien te ha visto relucir,
entre hormigón y asfalto,
quien te ha visto ser feliz.
¿Será que todos tenemos,
un poco de gato negro?
Pues huímos del hogar
anhelando libertad,
vivimos de leche y pan,
y en un día como tantos,
descansamos siempre en paz.
02/05/2009
Avionetas

Yo tuviera una avioneta.
Azul.
Azul como el cielo.
Dejaría el suelo,
me uniría al viento,
atrás los lamentos.
Y llegar al horizonte,
por encima de los bosques,
por encima de los montes.
Sonreir desde lo alto,
pedir: ¡Perdón!
Perdón si hoy te falto.
Llorar. Reir. Siempre de alegría.
Jugar a ser piloto,
salirme de la vía.
07/06/2008
Unos versos
"Uno no escribe cuando le apetece. Uno no piensa; voy a escribir un rato para entretenerme. Uno escribe cuando lo siente, da igual lo que ello interrumpa."
No te conozco.
Solo conozco,
tus ojos.
Nada se de ti,
solo tus ojos,
y tu sonrisa,
y tu voz...
Los ojos que una vez me vieron,
que me miraron,
la sonrisa que una vez me dedicaste,
la voz que una vez habló por mi.
Y te marchaste.
Y te maldigo.
Porque te has ido,
porque viniste una vez,
y vi tus ojos.
Porque viniste una vez,
y sonreiste.
Porque viniste una vez,
me intimidaste...
Porque todo lo que se de ti,
es la mirada valiente,
de tus ojos.
