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Niños chinos

Niños chinos

Hola lectores de blogs personales. Vengo a deciros que estáis anticuados. El otro día vi un video en youtube donde un experto explicaba que aunque en sus inicios, los blogs se usaban para que determinadas personas llevaran un diario público de su vida, en la actualidad los blogs destinados a ese propósito son una minoría, porque son los menos interesantes. Y de alguna forma es extraño que yo, que solo tengo veintidós años, tenga un blog personal desde hace tantos años, desde el mismo auge de los blogs personales.

Pero yo siempre recordaré cual es mi blog personal favorito. Uno que seguramente no será el mejor, pero al que le tengo un cariño especial. Es un blog que yo leía con... ¿Trece? ¿Catorce años? ¡Hace casi diez años, ya! Por aquel entonces, su autor, un tipo de mi misma ciudad, Pamplona, al que no conozco en persona, tenía casi la edad que tengo yo ahora. En la actualidad dicho blog ya no funciona, desde hace un tiempo, el autor anunció que no escribiría mas y fin, se acabó. Pero en días como hoy yo sufro el llamado efecto desorden. Consiste en que al salir a la calle me imagino a esta persona llevando una vida que yo, de adolescente, apenas comprendía, y que ahora comprendo un poco mejor. Y me lo imagino andando por la ciudad, viviendo alguna de esas pequeñas aventuras que solía relatar en su blog. Me lo imagino siendo uno mas de los que yo considero mis amigos. Y también imagino que de alguna forma, su experiencia pasada y relatada en su blog se traslada a la actualidad y se convierte en la mía propia. Aunque la persona que él era por aquel entonces seguramente no se parezca en nada a mí.

Y digo todo esto porque hoy ha sido uno de los primeros días de verano, y el efecto desorden campaba a sus hanchas por la calle. Calor. No mucho, pero bueno. Cerveza fresca. Yo con un pasmo del quince por meterme en una piscina el día anterior. La gente paseando. Esas cosas. Después de estar en un par de bares, me he sentado en la hierba, cerca de casa, con unos amigos, y hemos estado enredando con las guitarras. Y en seguida se nos han acercado unos niños chinos a dar la vara. Eran muy majos, pero increíblemente revoltosos. Al principio solo bailaban y corrían alrededor nuestra pero cuando han cogido confianza han empezado a hacer preguntas existenciales, de esas que hacen los niños majos con verdadera curiosidad. Por ejemplo, ¿Cómo funciona tu guitarra? ¿Por qué suena? ¿Como sujetas las cuerdas? Nadie me ayudaba a responder a las preguntas. ¿Vivís todos juntos en la misma casa? No. ¿Conxal y Marta son novios? Sí. Y a mi amigo David, que lleva el pelo rapado, le han preguntado, ¿Por que llevas la cabeza pelada? Porque me estaba quedando calvo y me rapé, les ha contestado. Y luego una niña me ha preguntado que a ver por qué yo no tengo novia, y le he dicho que no lo sabía porque ya estaba saturado de tanta pregunta y porque en verdad no habría podido darle una respuesta mas simple y convincente. Nos hemos ido al cabo de un rato y los niños querían saber si íbamos a volver mañana. Yo les he dicho que mañana seguramente no, pero que quizás otro día. Y fin.

En cierta forma me han caído bien estos niños chinos, tan majos y tan libres de prejuicios. Me dan envidia, en cierto modo. Me pregunto como sería yo con su edad y si haría tantas preguntas. En fin, que os cuento todo esto porque me he visto obligado, hoy el efecto desorden era especialmente intenso.

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3 comentarios

A -

A mi me da pena verlo :( :)

Ender -

A mí me daría pena :(

A -

¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooo! Me encantaría que su creador lo eliminara.
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