Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2008.

Resumen

05/05/2008

Cuervos

Ultimamente me cuesta encontrar algo que poner aqui, pero bueno, siempre puedo ir a lo facil y poner cosas que tengo por ahi escritas. En este caso os enseño la tipica narracion que hago para sentirme mejor o cuando me apetece, o cuando lo necesito, creo que me explico. Asi gano tiempo mientras encuentro algun tema...


Tu pelo, tus ojos, tu mirada clavada en mi. Me abrasan. Y tu llanto… Me destroza el alma, poco a poco, me va quebrando los huesos, uno a uno.
Camino. Hacia ti. Voy rápido, tanto como puedo, sorteando azarosamente los misterios de la noche. De la oscuridad, del miedo, del dolor, de la muerte. Corro entre ellos con el solo fin de alcanzarte. Ya casi estoy frente a ti, alargo el brazo, ya te tengo… Pero tu te vas, huyes, me das la espalda y te alejas de mi. Y ya no veo nada, porque no estas, porque ya no hay luna, porque solo hay polvo a mi alrededor.
Huele a incienso. Ángeles o tal vez demonios lo esparcen ante mi. Y te pierdes en la nocturnidad.
-¡Vuelve!
No respondes. Durante unos segundos, solo oigo el silencio y entonces, una bandada de mil aves se despierta con un gran estruendo infernal. Cuervos y buitres que vuelan hacia aquí, a desgarrarme, a devorarme… Y el miedo… El miedo será quien golpee mi nuca indefensa, asestará su último golpe en mi… Y un susurro:
-No está… Estás solo… Para siempre, ni muerto, ni vivo, ni humano, estás solo con el dolor de tu alma.
¿Quién me atormenta? Me giro, doy vueltas sobre mi, pero solo veo oscuridad, el color negro me envuelve, y el olor a incienso… El olor a incienso me quema, se mete por mi nariz hasta mi mismo cerebro ¡Y me abrasa! Y los misterios de la noche, y los cuervos, y el miedo, y la noche… Acechan. Y la muerte…
-Y la muerte. –me aterrorizan las palabras. Resuenan en mi interior. Y el incienso… No lo aguanto mas, tengo que encontrarte. Y huyo, corro, salto, te busco. Palpo el suelo. Te encontraré y nos iremos de este horrible lugar. Saldremos.
-¿De donde saldrás? No hay nada mas que esta noche, eterna e incansable. No hay mas realidad que este dolor, este miedo, este frío, esta oscuridad. ¿Lo oyes? Es el aletear de los cuervos, carroñeros. Han venido a quitarte el corazón, a desgarrar tu alma cual víscera podrida. ¡Entrégate! ¡Solo así calmaras tu dolor!
Sí, lo haré.
-¡Entrégate a la muerte!
Sí, me entrego.
-¡Y a los cuervos, y a los Ángeles y al incienso!
Y me giro. Y me encaro a mi final. Y los horrores de esta noche, de este bosque sin fin al que llamamos noche, se adueñan de mi. Y mi piel se desgarra, y mi alma se muere poco a poco, y me inclino, me doblo de dolor esperando mi final...
Y entonces… Te veo. A lo lejos, te veo, llorando. Te acercas, poco a poco. Y oigo tu voz, en mi cabeza:
-No me dejes. No me dejes.
No. No puedo hacerlo, no puedo dejarte. Me incorporo y me acerco. Eternamente me hallaré junto a ti. Aunque tu llanto me quiebre los huesos, yo estaré cerca. Aunque sufras y llores, aunque el precio a pagar sea el rechazo… El tuyo… El de la noche… El del frío… El del incienso… El de la muerte.

05/05/2008 23:06 Autor: Ender. #. Tema: Libros y literatura Hay 3 comentarios.

08/05/2008

Carta de Amor - por Elena

Me siento como un guionista de serie anime haciendo capitulos de relleno... Pero esto ya estaba planeado desde hace tiempo. Elena escribió esta ficticia carta de amor y yo ya le dije que me gustaba mucho. Se me ocurrio subirla al blog y como ahora estoy seco de ideas, es el momento adecuado para hacerlo (se lo comenté a ella y le pareció bien creo... xD). Y recordad, si alguna vez escribis algo interesante, pos me lo enseñais y lo ponemos por aqui. En fin espero que os guste:


14 de Febrero de 1992

 

 

Amanece... Tal vez sea el último para mí, y qué mejor día que hoy para escribirte estas líneas. Cuando leas esto, yo ya no formaré parte de este mundo, pero quería dejar en él constancia de este amor, un recuerdo mío, un reflejo de los sentimientos que me acompañaron toda la vida...

Siempre tuve ante mí una certeza muy clara: mi fin estaba cerca. Tú sabes bien que todos los médicos se lo dijeron a mis padres cuando yo apenas contaba un año. ¿Recuerdas el día en que lo descubrimos? Siempre fuiste mi mejor amigo, y aunque eras mayor que yo, nunca me dejabas sola. Y aquel día no fue distinto. Es extraño cómo una verdad semejante no parece tan terrible cuando apenas sabes lo que es la muerte, lo que significa. No, no me asustó saber que iba a morir; después de haber pasado seis años de mi vida entre médicos y hospitales, la muerte no se presentaba de improviso. En cambio, me dio miedo la expresión de tu rostro, entre horrorizado, sorprendido y apagado...Yo era una niña muy débil y frágil, y tú siempre me protegías y cuidabas. Llegué a depender de ti del mismo modo en que dependía del agua, del aire, o de las medicinas. Te admiraba, te necesitaba, te quería... Tú lo eras todo para mí. Eras el lazo que me ataba a la vida.

Pero el paso del tiempo ha ido agrietando tímida pero incansablemente esas finas hebras de hilo que me unían a ti. Era frustrante observar cómo se iban rompiendo, una a una, mientras yo hacía lo imposible por aferrarme a ellas... por atarte a ti al otro lado... mi salvaguarda se descomponía de forma imparable, veía cómo te alejabas cada vez más de mi lado... hasta que finalmente ocurrió.

Llámame cría, probablemente lo sea en muchos sentidos; estaba preparada desde hacía mucho tiempo para afrontar nuestra inminente despedida, pero ésta llegó de una forma totalmente distinta a la que tenía asumida: en un estúpido acto de infantilismo, llegué a pensar que siempre estarías ahí; como si yo fuera lo único que te importara, como si fuera lo único relevante en tu vida, la causa y razón únicas de tu existencia... Tal y como tú lo eras para mí. Yo siempre he vivido por y para ti, siempre. Y tontamente, de forma subconsciente creía que esto era mutuo. Qué pensamiento tan egoísta... Privar a las personas que quieres de sus ilusiones y esperanzas para la vida, simplemente porque nunca has tenido unas propias. Cuando sabes que nunca llegarás a los dieciocho, ¿qué sueños se pueden tener?

Sí, he de admitirlo, fue un golpe inesperado. Pero como siempre, necesitaba un bofetón que me devolviera al mundo real. Y sin embargo, este fue demasiado grande... Me derrumbé sin poder evitarlo, literalmente. Apenas recuerdo nada de aquel momento... Sólo que te asustaste cuando me viste caer al suelo así... Pero en mi estado de semiinconsciencia, quién sabe si aquello fue una realidad o una simple licencia poética de una mente y un corazón deseosos de alguna muestra de afecto por tu parte... Después de aquellas palabras...

Gracias a Dios, no me decidí a plasmar en papel todo esto antes. No sé qué más decirte, pero siento que no debería dejar de escribir. Porque cuando lo haga, todo se habrá acabado... Todo. Supongo que simplemente no quiero despedirme de ti... Supongo que me da miedo decirte adiós... Porque para mí, una vida sin ti no es una vida. Y aun así, aquí me encuentro, intentando luchar por sobrevivir aunque no quiera. Siempre tan contradictorios, aún cuando sabemos que el tiempo se agota, que no da para más...

Podría llenar folios y folios hablándote, aunque tú no me contestaras. Te conozco tan bien que ya imagino tus respuestas, resuenan en mi mente con tu voz... Como tantas otras veces, aunque las palabras no sean las mismas con las que tanto he soñado... Ese “Te quiero” nunca llegará a mis oídos, pero no privaré a mi corazón de lo único que ha deseado en toda su vida... A pesar se saber que sólo es eso, un sueño, un deseo imposible, una ilusión perdida.

Quiero gritar, pero no puedo. Quiero rendirme, pero no debo. Quiero vivir y quiero morir al mismo tiempo. La única cosa de la que siempre he estado segura eres tú. Y ahora te vas... te vas... Sé que vivirás muy feliz, o al menos eso quiero pensar. Ya me da igual que no sea conmigo; de hecho, lo prefiero así: a mi lado nunca habrías podido ser feliz, o en caso de que sí, habría sido algo excesivamente efímero... Quizás demasiado tarde, cierto, pero he madurado, y todo gracias a ti; como todo lo importante que he logrado en estos años, siempre gracias a ti. Ahora lo veo todo mucho más claro. Sólo siento no poder estar contigo... Ir a tu boda, ver crecer a tus hijos... Pero al menos sé que ella te hará feliz, y sabiendo esto, ya puedo afrontar cualquier cosa. Por eso estoy aquí.

Ahora debo dejarte, amor mío... Me enfrentaré a esa operación que lleva años persiguiéndome. No puedo esperar más de un año de vida tras ella, y eso teniendo en cuenta que todo salga bien, pero ¿qué más da, si así puedo verte durante doce meses más? Todo el tiempo que pueda ganarle a la muerte se me pasará volando, pero por poco que sea, siempre será más que nada. Y sé que pase lo que pase, podré contar contigo... de una forma u otra.

Quiero que sepas que las lágrimas que puedes ver en este papel no son de tristeza, sino de alegría... Desde una sonrisa envuelta en sollozos, mi corazón se ha liberado con estas palabras. Tantos años para decírtelas y siempre esperando hasta el último momento. Algunas cosas nunca cambian, ¿verdad?

 

Una vida sin ti no es una vida. Una vida sin amor no es una vida. Pero una muerte con amor tampoco es una muerte. Por eso mi alma vivirá amándote eternamente.

 

08/05/2008 22:12 Autor: Ender. #. Tema: Libros y literatura Hay 1 comentario.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.

[Blogia apoya los Premios Bitacoras.com 2008 | Medio Oficial: ADN.es]